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Prácticas sexuales en una playa nudista

Publicado por admin en noviembre 5, 2017
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El calor del verano estaba sumamente agobiante. No nos dejaba respirar en casa, no importa lo frío que pusiéramos el aire acondicionado, esto no servía para nada. El calor se sentía en todos lados y era imposible librarse de esa incomodidad. Era una oleada de calor bastante extrema y no conseguíamos ningún tipo de solución para detener sus efectos.

Una noche, mi novio me dijo que fuéramos al día siguiente a una playa nudista para refrescarnos y quitarnos verdaderamente el calor de nuestros cuerpos. Yo en principio me opuse a la idea, pero como él insistía demasiado, terminé aceptando. Pasé toda la madrugada sin poder dormir, sólo me preguntaba cómo nos iría en esa playa, esperaba que a pesar de todo fuese un día espectacular.

Nunca antes había ido a una playa nudista, sentía un poco de miedo y vergüenza. Sólo estaba dispuesta a quitarme la parte de arriba. No deseaba mostrar nada a nadie. Apenas salieron los primeros rayos del sol salté de la cama y empecé a hacer el desayuno. Mi novio se levantó al rato y juntos comimos en la mesa. Me preguntó que cómo me sentía, que si aún quería ir a la playa nudista. Yo le fui sincera, le dije que me sentía un poco incomoda pero que a pesar de mis miedos iría a ese sitio para complacerlo.

Preparamos unas pocas cosas, las pusimos en el coche y nos fuimos. Hacía un día radiante, el sol brillaba en todo lo alto y yo tenía un buen presentimiento. Para mi sorpresa, una vez que llegamos a la playa no había mucha gente. Vi a ciertas personas pasearse desnudas por aquí y por allá y eso hizo que me sintiera mucho más relajada.

Buscamos un sitio con un poco de sombra para disfrutar del viento de la marea, nos ubicamos debajo de una inmensa roca. El reloj ya marcaba las once de la mañana y comenzábamos a sentir los envites del calor. Así pues, como lo había prometido, me quite sólo el sostén; mi novio sonrió y yo le pedí que me pusiera un poco de crema solar en la espalda.

El accedió de inmediato y comenzó a expandirme todo la crema a lo largo de mi espalda. Estaba sumamente helada y eso me ocasionó un escalofrío. Él comenzó a frotarme los pechos, los apretaba con cierta rudeza, a mí no me disgustó lo que hacía, así que me recosté a él y este siguió apretujando y frotándome los pezones.

Sexo en una playa de Valencia

Ya sin notarlo, me encontraba sumamente excitada y comenzaba a retorcerme en el regazo de mi amado. Este fue bajando poco a poco hasta llegar a mi vagina , una vez allí su mano ya se encontraba tibia y esto me excitó aún más. Metió sus dedos y comenzó a penetrarme con ellos mientras los dos nos besamos con frenesí. Yo le sujeté su pene y comencé a masturbarlo, cada vez nos encendíamos más y más.

Él me echó sobre la arena y bajo a mi coño, comenzó a chupar y lamer toda mi vagina, su lengua pasaba repetidamente por mi clítoris al mismo tiempo que me introducía sus dedos. Lo estaba haciendo de maravilla, yo no me podía encontrar más excitada. Luego, de un arrebato yo lo eché en la arena y me metí todo su miembro en mi coño. Comenzó a penetrarme con rapidez mientras yo emitía pequeños gemidos de placer.

Mientras los hacíamos este me sujetaba de las nalgas y me las abría, esto exhibía mi culo y me sentía demasiado expuesta, lo cual originaba un extraño sentido de placer en mí. Comencé a meter mi dedo índice en mi ano y la excitación no tuvo lugar. Yo metía todo su pene en mi coño, le pedía que lo hiciera más fuerte, que me lo metiera todo y que me penetrara de manera profunda.

Él lo hacía mientras sujetaba con fuerza a mis tetas. A lo lejos vi un par de personas que nos miraban y no me intereso para nada, sólo quería que me follaran. Estos extraños se fueron acercando más y más pero seguíamos sin prestarles atención. Uno de ellos se colocó a mí lado y en un abrir y cerrar de ojos comenzó a penetrarme por el culo. Yo no supe cómo reaccionar pero mi éxtasis fue tal que tuve una explosión aún mayor de fogosidad.

Empecé a agitarme con más fuerza y con mi mano derecha sujeté al nuevo individuo. Este metía su pene hasta el fondo y yo sentía a mi culo estremecerse una y otra vez. No se detenía, pasado un tiempo, todos estábamos gimiendo al unísono. Yo me agitaba hacia arriba y hacia abajo y deseaba que metieran todo dentro de mí.

Mi ano estaba totalmente lubricado y aquellos dos miembros entraban con una facilidad increíble. El que me estaba follando por detrás comenzó a moverse más y más, sabía que se iba a correr. Aprecié como su pene se ensancho dentro de mí y sentí toda su leche caer en mi ano; esto me excitó demasiado. Mientras acababa yo me metí toda aquella polla lo más adentro que pude y así todo mi orificio quedó repleto de semen.

Una vez que acabo sacó su miembro y se fue; ni siquiera lo vi pero eso jamás me importó. Mientras tanto mi novio y yo seguíamos follando, estábamos cubiertos de sudor y nuestros cuerpos brillaban a la luz del sol. Él tomó mis caderas con fuerza mientras seguía metiendo su falo lo más profundo que podía hasta que no aguantó más. Lo vi arquearse y de pronto mi vagina se llenó de leche, que empezó a caer por mis piernas.

Él seguía penetrándome pero yo ya no aguantaba más, arqueé mi espalda hacia atrás y me corrí de una forma increíble. Todo mi cuerpo crujió de manera frenética y yo caí casi desmayada sobre su pecho.

A lo lejos sólo podía observar una palmera agitarse y el oleaje del mar encresparse una y otra vez mientras nosotros seguíamos allí tendidos en la arena llenos de pasión.

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